El Google Chrome no es en realidad un navegador, sino el primer paso del nuevo sistema operativo de Google

Google se prepara para lanzar el Chrome como sistema operativo preinstalado
Cuando muchos andan empecinados, fantaseando sobre las evidentes limitaciones de un buscador que se ha lanzado en beta, como es el Chrome, y además a toda prisa, condicionado por los ecos de la presencia en el otro navegador en beta que anda por ahí, este lanzado por Microsoft, el Internet Explorer 8, con un mecanismo para bloquear los anuncios de Ad Sense, la publicidad contextual de Google, conviene recordar que al margen de las disputas entre desarrolladores sobre la velocidad de carga en milisegundos, sobre el consumo de memoria de los navegadores -brutal en Explorer- y sobre cómo reproducen unos y otros los scripts en javascript, como ejecutan el test Acid3 o cómo cumplen con los estándares de CSS3, lo más importante en esta guerra es el devenir de una estrategia de negocio a largo plazo sobre la gran tienda mundial -el nuevo mercado- que es Internet.
Según este interesantísimo artículo del Independent, Google tiene unos ingresos anuales de 16,6 millares de millones de dólares anuales, de los que 4,2 millares de millones (millardos, ya saben) son beneficio puro y duro. Pues bien. El 99% de ese ingreso y de ese beneficio, procede de la publicidad. Como para andarse con pijadas en cuanto a la pretensión de Microsoft de bloquearles la publicidad.
Pero es que además aquí hay otra guerra de fondo, que es el modelo de ordenador que impulsan ambas megacorporaciones.
Mientras que Microsoft sigue apostando por su modelo Windows, ahora casi todo el mundo padece ya su catastrófico Vista, Chrome es un conato de asalto al Windows y al Office, al incorporar un sistema de acceso directo a las aplicaciones de Google, correo, edición de documentos, hoja de cálculo, agenda, presentaciones, bloc de notas, etcétera, que son aplicaciones en línea, es decir, en la red, en vez de estar en el ordenador, así que el Chrome, no hay que confrontarlo con el Explorer, sino con el Vista, para enteder hacia dónde va esta guerra.
Los monstruosos ordenadores cuyo desarrollo ha forzado Microsoft, se convierten potencialmente en máquinas ligeras y de mucho menor coste, en el modelo Google, en el que la memoria está la red, contra el modelo que impulsa el crecimiento contínuo de la memoria residente en el propio ordenador. De aquí a que se comercialicen los primeros ordenadores con el Chrome preinstalado como sistema operativo hay un paso.
El problema es que entre tanto debate tecnológico sobre los “bugs” y los “hacks”, el personal se pierde, se le va la olla y ahora el problema es que Google ya es lo que en su momento fue Microsoft, un monstruo que amenaza quedarse con el mercado mundial, un mercado en el que países como el nuestro no tienen existencia real, ni industrial, ni tecnológica, ni mercantil.
¿A dónde vamos con nuestras patéticas industrias, como la del ladrillo, como locomotoras del desarrollo -a la vista están los efectos-, cuando en el mundo hay empresas que se mueven con presupuestos anuales de más de dos billones de las antiguas pesetas?







